REV ARGENT COLOPROCT | 2026 | VOL. 37, N° 1: 22-25
REPORTE DE CASO
En el postoperatorio se indicó antibioticoterapia con ampici-
lina/sulbactam y metronidazol durante 8 días, y loperamida
durante 3 días. La alimentación oral se reinició de manera
progresiva, con adecuada tolerancia.
siguen recibiendo un drenaje presacro y/o un lavado rectal
distal, estas maniobras adicionales se asocian de forma inde-
pendiente con un aumento del triple en las complicaciones
abdominales y no deben incluirse en el tratamiento de las
lesiones rectales extraperitoneales.6
La clasificación de la AAST no distingue entre un compro-
miso extraperitoneal e intraperitoneal, generando decisiones
terapéuticas inapropiadas. En ese contexto, sería recomen-
dable adaptar a esta clasificación el tipo y localización de la
lesión.
Las lesiones rectales intraperitoneales deben manejarse de
manera similar a las lesiones del colon, donde la reparación
primaria constituye el tratamiento de elección.8 La colos-
tomía se considera una alternativa cuando no es posible
realizar una reparación primaria de forma segura. Por otra
parte, las lesiones extraperitoneales se han tratado mayori-
tariamente con la derivación fecal mediante colostomía. Sin
embargo, Gonzales et al.9 propusieron un enfoque alternati-
vo al clasificar las lesiones rectales extraperitoneales en des-
tructivas y no destructivas, según el porcentaje de la circun-
ferencia del recto comprometida. Establecieron como punto
de corte una afectación del 25% de la circunferencia rectal,
considerando destructivas aquellas lesiones que superan este
umbral. Trataron 14 pacientes con lesiones no destructivas,
sin derivación fecal, sin sutura y sin drenaje presacro. No
hubo complicaciones infecciosas y todos los controles radio-
lógicos con enema de bario al 10º día fueron normales, lo
que demuestra que dichas lesiones cicatrizan rápidamente.
El presente caso describe un manejo menos agresivo, que
consistió en la reparación primaria de la lesión mediante
sutura absorbible por planos, sin necesidad de colostomía
y con colocación de drenaje. Este abordaje permitió una
evolución clínica favorable, con recuperación satisfactoria y
egreso hospitalario temprano.
Figura 2. Herida en la región glútea suturada y drenaje de Penrose en el
trayecto.
El paciente presentó una evolución satisfactoria, sin fiebre ni
otros signos de infección local, por lo que se otorgó el egreso
hospitalario al octavo día de estancia.
En el control ambulatorio a la semana, el paciente se en-
contraba en buen estado general, sin infección de la herida
glútea. El seguimiento posterior se realizó mediante consul-
tas telefónicas periódicas durante un año, sin documentar
complicaciones.
DISCUSIÓN
Finalmente, basándonos en los conceptos previamente ex-
puestos, consideramos que en las lesiones aisladas y no des-
tructivas del recto extraperitoneal puede optarse por la re-
paración primaria con un alto nivel de seguridad y eficacia.
El manejo quirúrgico del trauma rectal a lo largo de la histo-
ria ha sido dinámico y controvertido. Evolucionó desde un
manejo expectante, con una elevada mortalidad, a la imple-
mentación del cierre primario, colostomía, drenaje presacro
y lavado rectal distal.1 Por consiguiente lo previamente men-
cionado se ha convertido en un dogma al momento de abor-
dar estos pacientes, particularmente, en el requerimiento de
una derivación proximal en todos los casos. Sin embargo, en
los traumas civiles, estudios recientes cuestionaron los prin-
cipios de las “cuatro D”.4
Se ha reportado que la mayoría de los pacientes con lesiones
intraperitoneales se someten a una reparación directa o re-
sección, así como a una derivación, aunque se demostró que
la derivación no se asocia con mejores resultados. Además,
si bien el 20% de los pacientes con lesiones extraperitoneales
CONCLUSIÓN
El cierre primario sin colostomía puede considerarse una
alternativa terapéutica menos invasiva en pacientes selec-
cionados con trauma rectal extraperitoneal. No obstante, es
fundamental evaluar de manera individual las condiciones
clínicas de cada paciente, el compromiso anatómico y la gra-
vedad de la lesión, teniendo en cuenta que el tipo de inter-
vención puede influir en el pronóstico a largo plazo.
Se requiere mayor evidencia científica, mediante estudios
de cohorte y revisiones sistemáticas, que permita establecer
CIERRE PRIMARIO SIN DERIVACIÓN EN TRAUMA RECTAL EXTRAPERITONEAL
Rojas LJ et al.
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